Sentarse , mirar al cielo y esperar. Esperar inspiración,
fuerza, amor, no resoluciones mágicas de problemas, no gente que haga las cosas
por vos. El milagro esta en eso, el milagro esta en el empujón. Creo que parte
de la vida es caminar pero también esperar, no se puede vivir esperando como no
se puede vivir sin parar a contemplar, es un balance, una graduación de energías,
graduar la vida, balancear el alma. Pero como todos somos tan iguales y tan
distintos, nadie puede marcar el ritmo, no se puede seguir el ritmo de alguien más
y lo perfecto del universo es que espera solo hay que saberlo notar, no sé,
abrir tu alma dejarte ser, dejarlo entrar. Pasamos tanto tiempo estancados
tratando de ver la ley de las compensaciones en el de al lado, que no nos
conocemos a notros mismos, saber cuál es tu película cuál es tu libro y tu flor
favorita es conocerte por arriba es presentarse a Marzo de la vida teniendo los
conceptos con alfileres. Mirá, mírate de nuevo ¿Quién soy? ¿Qué quiero? ¿Soy lo
que quiero? ¿Quiero lo que quiero? Vivo en una sociedad sin tiempo de pensar,
si te sentás a descubrirte, si te quedas tildado, si no viste el programa de anoche,
te convertís en un marginado, un “volado” “un “loco lindo” loco al fin. ¿Tan
loco es? ¿Tan desatinado? Reconocer que las respuestas, a lo que yo
personalmente busco y no generalizando, vienen de mirar hacia arriba y no del programa
que están pasando mientras tengo el televisor apagado.
